Son las 6 de la mañana, me he levantado desde las 3:30, pero me acosté a
las 5:40, para descansar un poco; no pude. Los pensamientos sobre mi futuro
comenzaron a caer, empezaron a revolotear sobre mi cabeza, comenzaron a
desesperarme, me empezaron a provocar miedos, me dan miedo. Tengo mucho miedo
de las cosas que sucederán en el futuro, no puedo controlarlo. Pienso y pienso,
en cuánto he perdido, en cuanto no he aprendido, de las experiencias que me he
perdido, de lo que no puedo hacer, de lo que me interesa hacer y no hago, de
las cosas que no he hecho y debo de hacer, de que aprendo y siento que no
aprendo demasiado, de que me siento inútil en esta carrera, de que no tengo
tutor que me oriente, de que siento que no podré hacer más de lo que ya hago,
de que terminaré la carrera un año después que mis compañeros, de que la vida
es difícil, de que las cosas que están por suceder me estremecen, de que no
puedo desenvolverme como yo quisiera, de que no me he sentido bien satisfecho,
de tantas cosas que no logro comprender del porque las pienso. No sé cómo
lograr alejar estos pensamientos tan inseguros de mí. Me carcomen, me remiten a
quedarme encerrado, me distraen de lo verdadero, no me dejan vivir.
No sé si esto es parte de la vida, pero lo aborrezco, lo odio. El miedo es
un modo de protección que mi cerebro ejerce sobre mí, pero es demasiado, me
provoca malestares mentales, me desilusiona de la vida, me mata, me destroza
totalmente.
Me quiero deshacer de los años en que me he comportado como un completo
idiota, de los años que he desperdiciado, de los años que me entorpecieron. No
se puede.
No sé que hacer cuando de repente llegan esos dolores, esos pensamientos
que me matan, a veces siento que me ayudan a reflejar las malas decisiones que he
tomado y al mismo tiempo pienso que solo son dolores que debo alejar.
No tengo un método para alejarlos, apenas y he hecho esto, escribir sobre
eso. Siento que me ayuda un poco.
Dejando esta descarga mental, escribiré sobre lo que podría hacer.
No puedo dedicarme más que vivir la vida y que pase lo que tenga que pasar.
La vida es a veces una total desilusión, otras veces una maravilla, a veces
quieres morir, a veces solo quieres divertirte, a veces nada. Si hay objetivos,
debe de haber hechos. Más allá de esos errores cometidos, lo que debo de hacer
es seguir mis objetivos y mis metas, tratar de vivir lo verdaderamente bien,
ser feliz en lo que hago y aprender todo lo que pueda. La vida es vivir, vaya
hipocresía. Ayer me cuestione sobre vivir la vida como si no importara nada,
como si la forma en que me comportase ahora ya no fuera yo y cambiará de una
mañana a otra.
Recordando a Pessoa y su diario y la forma en que se expresa me recuerda a
mí. Vivimos en el martirio que nosotros creamos. Lo había citado hace algunos
días. Hoy quiero tomar esa cita y editarlo a mi punto:
Siento el deseo de
dejar de pensar, de matarme, aplastar mi cabeza contra la pared.
Tengo objetivos,
tengo metas, solo tengo que seguir caminando y llegar a ellas
Escribir esto es
ridículo, lo siento así, pero me ayuda en algo.
Novodevichy Convent, 1890

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