Entre tantas miradas solo sentía la tuya cuando mirábamos.
Y no se qué pasaba, pues en esas miradas nos decíamos algo pero no sabíamos que.
Los segundos se deslizaban lentamente y nuestro ojos se tocaban tiernamente.
Podrían ser solo mis ideas, nada de la realidad.
Podrían ser solo mis ideas, nada de la realidad.
Pero no me digan, me gustaría quedarme esos destellos de la nada.
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